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Los cuidadores, los mayores y sus familias

03/05/2018· noticias

Todos necesitamos cuidados y todos, si llega la ocasión, queremos ser cuidados. Desde antes de nacer hasta después de la muerte somos cuidados y atendidos de diferentes dormas dependiendo de las necesidades y de los usos sociales. La necesidad universal de ser cuidados se hace indispensable ante ciertas situaciones de vulnerabilidad como son la enfermedad, la discapacidad, la dependencia, situaciones de limitaciones en las actividades de la vida diaria y momentos de sufrimiento que precisan acompañamiento.

El alargamiento de la vida conlleva un incremento de la demanda de cuidados, cuya intensidad depende del nivel de vulnerabilidad y de fragilidad. Ante esta posible encrucijada, ¿quién queremos que nos cuide?, ¿dónde queremos que nos cuiden?, ¿cómo queremos ser cuidados? Es donde aparece ASDEM para dar respuesta.

Pertenecemos a una cultura donde las generaciones que han pasado el medio siglo hemos crecido viendo cómo eran cuidadas y atendidas en los hogares las personas mayores designando para tales tareas, bien de forma expresa o tácita, a uno o más cuidadores de la familia, mayoritariamente mujeres. Estas generaciones de mujeres "soporte" han sido al mismo tiempo líderes de un cambio social al incorporarse de forma masiva al mercado laboral, integrándose en el proceso de empleo. Es aquí donde aparece la figura del cuidador/a profesional.

Cuando se habla de los cuidados a mayores es obligado hablar de la calidad de vida, que en definitiva es lo que se busca para este grupo social. Teniendo en cuenta que para lograrla hay que contar con recursos para el desenvolvimiento razonable de las personas (alimento, vivienda, recursos socio-sanitarios...), en ASDEM hemos realizado un estudio sobre más de 200 mayores en una franja de edad de 85 a 95 años residentes de Vigo y podemos sacar la siguiente conclusión:

"La mayoría de las personas mayores prefieren vivir de forma independiente en vez de vivir con sus hijos."

Esta realidad se debe asumir de la siguiente forma por cada una de las dos partes:

Por parte de los mayores, el cuidador es la persona que va a proporcionar ayuda de forma que sientan que sus necesidades físicas, sociales y afectivas están resueltas. Este vínculo crea una relación especial que hace sentir al cuidador como parte importante de la vida diaria.

Por parte de las familiar, el rol del cuidador debe ser asumido como la figura que ayuda y protege no solo al mayor, sino la estabilidad de la familia al implicar un buen cuidado, una estabilidad y felicidad en todo el órgano familiar.

Por último, la empresa de cuidados debe asumir la figura de gestión y dar respuesta a todo lo que necesita el mayor y que, por supuesto, mejora la vida de él como su familia.